Llegar tarde...
A menudo ella pensaba que la vida tenía la costumbre de llegar tarde a todo.
Tarde a las respuestas…
…tarde a las despedidas y, sobre todo,
…tarde al amor.
A menudo ella pensaba que la vida tenía la costumbre de llegar tarde a todo.
Tarde a las respuestas…
…tarde a las despedidas y, sobre todo,
…tarde al amor.
"Sentados a la mesa, con mirada afilada, dictaban sentencias sobre aquello que jamás se atrevieron a comprender."
Una vez escuché que hay personas que pierden oportunidades por miedo al fracaso, y es cierto...
Pero otras las pierden por miedo al qué dirán. Que triste.
Escuchan tantas voces alrededor que terminan dejando de escuchar la suya propia.
Coincidían muy poco, pero cada vez que lo hacían la mujer que recordaba estaba convencida de haber ganado.
Por el contrario, la mujer que había olvidado, simplemente… no la miraba.
Me miro al espejo y durante un instante no sé si veo a la mujer que soy o a todas las que fui.
Vamos habitando días que nunca terminan de ser lo que eran al despertar. Vamos aprendiendo mientras avanzamos. Vamos cambiando mientras creemos seguir siendo los mismos, mudando de piel mientras creemos conservar la misma forma.
La vida no llamó a mi puerta…, entró sin pedir permiso el día que respiré por primera vez y, desde entonces, ha caminado a mi lado.
Había repetido tantas veces aquella frase que casi era su segunda piel, hasta que un día sintió una extraña resistencia.
- Supongo que llegó el momento de despedirnos.
Durante mucho tiempo creí que las personas se encontraban unas a otras.
Después entendí que no, más bien, que apenas se rozaban.
La encontré por casualidad, escondida entre páginas viejas y polvo acumulado, como si hubiera esperado años a que alguien la leyera.