¿Dónde se guardan las ganas?

18.07.2026

Hay días en los que las ganas pesan más que el cuerpo.

No las ves, pero están ahí, calladitas... sentadas al lado tuyo cuando cae la tarde, caminando con vos entre la gente, incluso a veces se acuestan en tu almohada cuando la noche decide quedarse un rato más.

Y entonces llega la pregunta…,

¿Dónde se guardan las ganas?

¿Dónde se guardan las manos que solo quieren encontrarte?

¿En qué rincón del alma se quedan las caricias que un día pretendieron ser eternas?

¿Qué refugio existe para todo ese amor que no tiene un cuerpo al que volver?

Porque el corazón no entiende de distancias, ni de horarios, ni mucho menos de ausencias.

El corazón sigue buscando a quien el silencio pretende borrar...

A veces intento doblar mis ganas como quien dobla una carta antigua, con cuidado, para que no se rompa el recuerdo. Las guardo entre los días felices, creyendo que allí dormirán en paz.

Pero las ganas tienen memoria… y se escapan a hurtadillas mientras se esconden… en el aroma de un café, en una canción cualquiera, en la esquina donde imaginé encontrarte, en el hueco exacto que deja tu ausencia sobre mi pecho.

Y vuelven. Siempre vuelven.

Hay abrazos que suceden solo en la imaginación, pero dejan el mismo temblor que los de verdad. Hay personas que están tan lejos que resulta imposible tocarlas, y, sin embargo, viven tan cerca que basta cerrar los ojos para sentirlas respirar.

Puede que amar sea eso...

Llenarse de una presencia que no está. Aprender a conversar con el vacío sin dejar que el vacío responda. Seguir tendiendo los brazos, aunque solo abracen el aire.

Y entonces comprendo que las ganas no buscan un lugar donde esconderse.

Las ganas quieren ser vividas, quieren quedarse latiendo…, como una promesa que el tiempo todavía no ha cumplido... o como un río que, aunque no vea el mar, jamás deja de correr hacia él.

Hasta entonces…, las ganas seguirán habitándome.

Como la lluvia habita las nubes.

Como la luna habita la noche.

... o como tu ausencia habita cada rincón donde alguna vez imaginé que seríamos eternos.

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