Lo que no sabemos nombrar
A veces les digo a mis ojos que ¡no!, pero ellos saben dónde mirar.
A veces les digo a mis ojos que ¡no!, pero ellos saben dónde mirar.
Todos los días vemos gente cruzando una calle, caras detrás de una ventanilla, personas sentadas en la mesa de al lado. Vemos cómo alguien se ríe, cómo aparta el pelo de la cara, cómo mira el teléfono mientras espera.
Decimos esto cuando sabemos exactamente de qué hablamos.
Qué curioso... hay palabras que suenan exactamente igual y, sin embargo, viven en lugares completamente distintos.
Hay una palabra llamada orgullo.
Hay duelos que no llevan flores.
Tenemos una extraña costumbre de llamar nuestro a casi todo, y además lo decimos con la boca llena...
Nunca había pensado que una coma pudiera decir tanto.
Qué extraño es el tiempo, ¿verdad?
Mientras me tomo un mate pienso en cosas absurdas, en cosas que vienen igual que se van…