En bajito...

El otro día pensaba en esas personas que aprendieron a hablar despacio para no molestar, a reír sin hacer ruido, a esconder lo que sienten para no incomodar a nadie…
Personitas que, sin darse cuenta, fueron reduciendo el volumen de su propia existencia hasta convertirse en un eco de sí mismas.
Pero nadie vino al mundo para ocupar el rincón más pequeño de la habitación.
Nadie debería sentirse obligado a encoger sus sueños, su luz o su manera de amar para que los demás estén cómodos…
… existir no debería ser un acto de disculpa.
Debería ser la forma más honesta de habitar el mundo.
Porque vivir no consiste en hacer menos ruido.
Consiste en dejar de hacerse pequeño.
Consiste en dejar de pedir perdón por ocupar un lugar bajo el mismo cielo que todos.
Y en comprender que la existencia nunca fue un susurro… solo hubo quien nos convenció de bajar la voz, porque esta nunca fue el problema, sino el miedo con el que aprendimos a usarla.
Y porque nunca, nunca, nunca… nadie… debería existir en bajito…