Si alguna vez me pierdo
Hay recuerdos que la memoria olvida... y otros que el amor aprende de memoria.

Llegué como cada tarde. Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quien es ella...
Si alguna vez me pierdo, recuérdame con una caricia.
Porque hay recuerdos que la piel guarda mucho después que la memoria los olvide.
Si alguna vez me pierdo, háblame bajito.
No para que recuerde tu nombre, sino para que mi corazón vuelva a reconocer la calma de tu voz.
Si alguna vez me pierdo, sonríeme.
Hay sonrisas que no necesitan recuerdos para seguir siendo refugio.
Si alguna vez me pierdo, pon nuestra canción.
Hay melodías que saben llegar a ese rincón donde las palabras nunca pudieron
entrar.
Si alguna vez me pierdo, tómame de la mano.
La piel no necesita memoria para reconocer el amor.
Si alguna vez me pierdo, llévame despacio.
Como quien acompaña a un niño que está descubriendo el mundo por primera vez,
sin prisas, sin miedo, sin enfadarse porque se detenga a mirar.
Si alguna vez me pierdo, cuéntame nuestra historia, háblame
de quienes fuimos...
No importa si la escucho como si fuera la primera vez... ¡siempre te brillaban
los ojos cuando la contabas!
Y si un día te pregunto quién eres, no dejes que la tristeza responda antes que tú.
Acércate. Abrázame.
Mírame con el mismo cariño con el que me miraste la primera vez.
Vuelve a enamorarme si hace falta.
Porque quizá mi memoria olvide los caminos que nos trajeron hasta aquí, pero me gusta pensar que el amor encuentra siempre otra forma de regresar a casa...
Y si al final ya no consigo recordar nada, quédate un poco más..., no para que vuelva a reconocerte...
...solo para que, aunque sea por un instante, vuelva a sentirme querida.
Y al despedirme, tomó mi mano y me susurró con la misma ternura con la que yo le repetí cada noche: "Descansa, duerme, reposa, y no tengas miedo de ninguna cosa...", como si el tiempo no hubiera encontrado la forma de borrar esas palabras, como si hubiera olvidado todo, menos... la forma de quererme.