Sentencia

"Sentados a la mesa, con mirada afilada, dictaban sentencias sobre aquello que jamás se atrevieron a comprender."
Una vez escuché que hay personas que pierden oportunidades por miedo al fracaso, y es cierto...
Pero otras las pierden por miedo al qué dirán. Que triste.
Escuchan tantas voces alrededor que terminan dejando de escuchar la suya propia.
Los juicios ajenos tienen una extraña capacidad para disfrazarse de consejos.
Llegan con apariencia de protección, de amistad, de preocupación, vestidos con trajes bonitos...
"No te conviene"
"No es para ti"
"Te vas a arrepentir".
¿Qué sabrán...?
Y lo peor de todo es que quien recibe esas palabras confunde el cariño con la obediencia.
Pero el tiempo tiene una costumbre implacable... siempre acaba mostrando quién estaba realmente de tu lado.
Porque quienes te quieren de verdad pueden opinar, pueden equivocarse, pueden advertirte de algo que no ven claro. Sin embargo, no te piden que renuncies a ser tú mismo para conservar su afecto.
Sí..., hay quienes convierten una reunión en un tribunal y una opinión en una condena.
Porque quien te quiere no te encierra.
Porque quien te quiere no decide por ti.
… quien te quiere de verdad, no convierte sus prejuicios en tus límites.
Lo más triste no es equivocarse al elegir una persona.
Lo más triste es descubrir demasiado tarde que la perdiste sin haberle dado una oportunidad, solo porque otros ya habían dictado una sentencia sobre ella.
Y cuando llega ese día, ya no importa quién tenía razón.
Lo único que importa es que la decisión nunca fue realmente tuya...