...líneas (dis)continuas...

30.06.2026

Hay quienes creen que la vida se parece a una carretera interminable. Yo nunca lo vi así, por el contrario, siempre pensé que se parece más a una línea discontinua…

…un tramo, un espacio, una certeza, una duda, una llegada, un silencio.

De pequeños queremos que todo sea continuo, que lo bueno no acabe, que las personas no se vayan, que las promesas duren, que los planes se cumplan exactamente como los soñamos… y que la vida sea como alguna vez la escribimos en nuestro diario o como la imaginamos dibujándola con nuestros lápices de colores…

Con el tiempo descubrimos que no es así… porque la vida avanza interrumpiéndose a sí misma, obligándonos a detenernos cuando queremos correr y empujándonos a seguir cuando solo deseamos quedarnos.

Al principio luchaba contra esos espacios en blanco. Los interpretaba como pérdidas, como errores del destino o como capítulos que acababan mal. Hasta que entendí que una línea continua no deja lugar para preguntarse nada. En cambio, las discontinuas obligan a mirar alrededor, a descubrir paisajes que habrían pasado desapercibidos si todo hubiera seguido el rumbo previsto.

Tal vez sea por eso que algunas personas aparecen justo en esos intervalos. No llegan cuando todo está en orden, sino cuando el camino se hace cuesta arriba, cuando parece incompleto, cuando se vuelve incómodo. Y, sin proponérselo, hacen que el silencio entre un tramo y otro deje de parecer un vacío.

Hay encuentros que no cambian el destino de nadie, pero sí la forma de caminarlo.

Hay otros que, aunque compartieron un tramo del camino, nunca estuvieron destinados a recorrerlo completo… porque coincidir no siempre significa quedarse.

Y están aquellos que se apagan antes de llegar a ningún lugar. Podemos insistir, regresar una y otra vez, buscar señales donde ya no las hay… pero, al final, también hay que aprender a dejar de caminarlos.

Con los años fui aceptando que no somos la parte continua de nuestra historia. Somos las pausas, las decisiones aplazadas, las despedidas que enseñaron más que algunas bienvenidas y las personas que aparecieron sin hacer ruido, solo para recordarnos que incluso las distancias pueden compartir el mismo camino...

Desde entonces dejé de intentar unir todos los fragmentos. Algunas líneas están destinadas a permanecer discontinuas… y no porque estén rotas, sino porque esa es la única manera de comprender que incluso los espacios sin colorear siguen siendo parte del dibujo…

Hay personas que no vienen a cerrar la distancia, sino a darle un significado diferente.
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