Esto, aquello... y todo lo demás

10.09.2026

Decimos esto cuando sabemos exactamente de qué hablamos.

Decimos aquello cuando preferimos tomar un poco de distancia.

Y luego está todo lo demás.

Ahí es donde metemos lo que no decimos.

Lo que callamos para no herir.
Lo que escondemos para que nadie se preocupe.
Lo que no hacemos porque todavía no nos atrevemos.
Lo que fingimos que no importa porque reconocer que importa nos dejaría demasiado expuestos.

Todo lo demás.

Ese cajón invisible donde vamos guardando las cosas que no sabemos dónde poner.

A veces por cuidado... y otras, por miedo.

A veces porque creemos que callar es la forma más amable de querer a alguien..., y otras porque todavía no hemos aprendido a querernos lo suficiente como para decir "esto me duele, esto no quiero, esto necesito…"

Así vamos llenándolo.

Con palabras que no dijimos.

Con abrazos que dejamos para otro día.

Con conversaciones que pospusimos tanto que acabaron pareciendo innecesarias.

Con disculpas que llegaron tarde.

Con decisiones que no tomamos.

Con todas esas pequeñas renuncias que nadie ve porque, desde fuera, parece que no ha pasado nada.

Y quizá eso sea lo peligroso de todo lo demás.

Que desde fuera nunca parece demasiado..., hasta que un día descubres que llevas años viviendo rodeado de cosas que nunca hiciste, nunca dijiste y nunca te permitiste.

Y entonces entiendes que callar no es sinónimo de olvidar.

A veces es simplemente guardar.

Guardar hasta que aquello que escondimos para protegernos empieza, poco a poco, a ocupar el lugar de aquello que queríamos proteger.

Porque hay silencios que cuidan, sí, pero también hay silencios que, sin darnos cuenta, terminan cuidándonos demasiado.

Hasta dejarnos fuera de nuestra propia vida.

Quizá por eso convendría revisar de vez en cuando qué hemos metido en todo lo demás.

No para sacarlo todo, porque no todo necesita ser dicho.

Tampoco para hacerlo todo, pero quizá algunas cosas sí.

Quizás algunas llevan demasiado tiempo esperando.

Y quizás, de vez en cuando, haya que abrir ese cajón, observarlo todo y preguntarse... de todo esto… ¿qué sigue necesitando estar escondido?

Porque puede que todo lo demás no sea aquello que no importa.

Puede que sea, precisamente, todo aquello que todavía importa y no hemos sabido qué hacer con ello.

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