El acuerdo

Y un día...
- Supongo que llegó el momento de despedirnos.
- Lo sabía desde hace tiempo, pero no quería decirlo en voz alta.
- Nos esforzamos mucho, ¿verdad?
- Sí. Intentamos quedarnos cuando todo nos empujaba a irnos.
- Me duele pensar que ya no compartiré tus latidos.
- Y a mí me duele imaginar el silencio después de tu ausencia.
- ¿Crees que hicimos lo correcto?
- No lo sé... quizás, a veces lo correcto también rompe por dentro.
- Quisiera guardar solo lo bueno...
- Entonces recuerda las risas, los besos... y todas las veces que nos sentimos invencibles.
- Yo quería quedarme un poco más.
- Lo sé. Créeme que lo sé, pero querer no siempre basta.
- ¿Y qué hacemos con las heridas?
- Dejarlas donde tienen que estar, en el pasado, pero nunca en el recuerdo.
- Tengo miedo de olvidarte.
- Y yo tengo miedo de recordarte demasiado.
- Quizás algún día volvamos a cruzarnos.
- Quizás, sí. Pero no como dos corazones que se necesitan, sino como dos corazones que aprendieron.
- Prométeme que algún día dejará de doler.
- No puedo prometerte eso, pero sí que aprenderás a vivir sin esta herida abierta.
- Entonces, ¿adiós?
- No, adiós no... "gracias", hay despedidas que merecen una palabra más amable.
- Entonces..., gracias por haber latido conmigo.
- ... gracias por enseñarme que incluso el amor se puede soltar sin dejar de ser amor.