Dos caras

23.06.2026

Coincidían muy poco, pero cada vez que lo hacían la mujer que recordaba estaba convencida de haber ganado.
Por el contrario, la mujer que había olvidado, simplemente… no la miraba.

Pero para ella aquello era una prueba. Una evidencia tan clara como la lluvia sobre los adoquines… "Nadie evita una mirada si no tiene algo que esconder. Nadie aparta los ojos si la conciencia duerme tranquila..."
Desde lo ocurrido fue construyendo esa certeza con la paciencia de quien levanta una catedral piedra a piedra.
-Todavía le afecta-, pensaba, como quien confirma una verdad que necesita conservar.

Y cada vez que la mujer que había olvidado giraba la cabeza hacia otra parte, una pequeña satisfacción le iluminaba el rostro..., como si acabara de vencer una batalla que solo ella seguía librando.

Lo que nunca sospechó fue que estaba interpretando una obra en la que ella era la única actriz...

Porque la otra no bajaba la mirada.
Ni la evitaba.
Ni huía.
Simplemente no la buscaba…

La diferencia era tan pequeña que desde fuera parecía invisible, pero entre una cosa y otra cabía un océano entero.
La mujer que recordaba nunca llegó a considerar la más simple de las posibilidades...
… que la historia que ella repasaba cada noche había terminado hacía muuuucho tiempo para la otra.

Porque ella seguía habitando aquellas escenas, mientras que la otra ya no vivía allí.

Curioso… hay personas que terminan habitando el agravio que un día sintieron. Lo amueblan, lo decoran, abren las ventanas cada mañana y vuelven a contemplar el mismo paisaje. Y otras que un día salen por la puerta sin volver la cabeza.

El rencor tiene una extraña arquitectura, empieza siendo una habitación donde refugiarse y acaba convirtiéndose en una casa de la que ya no se sabe salir.

Y mientras una ocupaba largos minutos pensando en la otra…, la otra ya no le dedicaba ni un segundo.

Porque detrás de las nubes había palabras que nunca llegarían a mojarle el pelo...
Share