Donde terminas tú

Es extraño.
Uno cree que las personas se quedan en los recuerdos, cuando en realidad también se quedan en nuestras costumbres, en nuestros gestos y hasta en nuestra manera de querer.
Hay quien nos enseña a mirar de otra forma...
… nos descubre una parte de nosotros que desconocíamos...
… nos hace perder algún miedo o nos regala uno nuevo...
... y quien, sin proponérselo, cambia para siempre el significado de una palabra.
Así, pasito a pasito, vamos reinventándonos con lo que éramos antes de conocer a alguien y con todo lo que empezamos a ser después.
Quizá por eso dicen que hay ausencias que nunca están del todo vacías, porque podemos no vernos, sí, pero no podemos deshacer lo que ya forma parte de nosotros.
Hasta me atrevería a decir que si siquiera sabríamos por dónde empezar…
¿Cómo se devuelve una forma de mirar?
¿Cómo se desaprende una caricia?
¿Cómo se separa lo que uno era de lo que ha llegado a ser?
Y, sobre todo, ¿cómo se distingue lo que es tuyo de lo que ya es mío?
Hay cosas que no sabemos devolver porque nunca supimos que las estábamos recibiendo. Nos fueron llegando sin hacer ruido, entre conversaciones, risas, silencios y días que entonces parecían uno más.
Hasta que descubrimos que algo había cambiado...
Que ya no éramos exactamente quienes habíamos sido.
Y que, por mucho que intentáramos distinguir lo nuestro de lo ajeno, había partes que se habían mezclado tanto que separarlas significaría perder también algo de nosotros.
Quizá por eso hay personas de las que nunca nos despedimos del todo.
Porque despedirse de ellas sería, de alguna manera, despedirse de uno mismo.
Y yo no quiero dejar de ser quien soy por haber sido quien fui contigo.
¿Y si no se tratara de averiguar dónde terminas tú y dónde empiezo yo, sino de aceptar que hay una parte de nosotros en la que ya no existe esa frontera?
No porque hayamos dejado de ser dos personas.
Sino porque, después de habernos conocido, ninguno de los dos volverá a ser exactamente el mismo.
Porque hay un poco de mí que siempre será tuyo....y un poco de ti que ya es irremediablemente mío.