Confiésame algún sueño...

Si llega el insomnio, confiésame algún sueño.
No hace falta que sea uno de esos que ocurren mientras duermes.
De esos sabemos poquito, porque suelen deshacerse demasiado rápido al abrir los ojos...
Cuéntame mejor los otros…
Los que tienes despierto.
Los que escondiste detrás de algún día... ya veremos... ahora no es el momento...
Esos que cuesta decir en voz alta, quizá porque al hacerlo dejamos que alguien se cuele en ellos.
Confiésame uno pequeño.
Un lugar al que todavía quieras volver.
Algo que te quedó por hacer.
Una conversación pendiente.
Una locura que alguna vez imaginaste y luego guardaste cuidadosamente en el
cajón de las cosas poco sensatas.
O confiésame uno enorme.
Uno de esos que te daría hasta un poco de vergüenza reconocer a plena luz del día.
¿Sabes?
La noche tiene esa ventaja... parece que escucha de otra manera.
De noche uno no miente menos... pero disimula peor.
Y quizá por eso algunas verdades esperan a que todos duerman para hacerse un huequito entre dos personas despiertas.
Así que, si esta noche el sueño decide no venir, no contemos ovejas...
Contemos deseos...
Los que cumplimos.
Los que dejamos escapar.
Los que todavía nos esperan.
Y alguno que otro que sabemos perfectamente que no deberíamos seguir teniendo…
…pero ahí sigue, pegadito a nuestra almohada...
Porque hay sueños que no quieren cumplirse...,
solo quieren tener un lugar donde poder ser contados.
Y, si alguna noche necesitas uno... puedes dejarlo aquí...
Yo cuidaré de él hasta que te duermas...