Con-jugar (nos)

Vos (con)migo.
Yo (con)tigo.
Parece sencillo.
Dos personas y una palabra diminuta en medio...
Pero luego llega la vida y empieza a cambiar las preposiciones.
A veces vos sin mí.
A veces yo sin vos.
Tantas veces vos lejos de mí.
Tantas veces yo lejos de vos.
Tantas veces frente a frente…
…sin saber siquiera si somos el uno para el otro, sin saber muy bien qué distancia nos separa.
Pero nunca uno contra el otro.
Y eso, pensándolo bien, quizá sea lo importante.
Porque se puede estar lejos y seguir estando cerca de alguna
manera.
Se puede no tocar y conservar intacta la memoria de un abrazo.
Se puede continuar la vida por caminos distintos y descubrir, de pronto, que
algunas personas no necesitan caminar a nuestro lado para seguir caminando con
nosotros.
Quizá por eso me gusta tanto esa palabra.
Con
Porque no exige.
Porque no posee.
Porque no promete.
Porque no pregunta cuánto, hasta cuándo ni de qué manera.
Solo acompaña.
Y tal vez haya personas que sean precisamente eso en nuestra vida… una preposición imposible de quitar de la frase.
Porque puedes cambiar el tiempo verbal.
Puedes cambiar el lugar.
Puedes poner puntos suspensivos, comas, paréntesis e incluso algún punto y
aparte.
Puedes intentar escribir la historia de otra manera.
Pero hay palabras que, por mucho que muevas la frase, siguen encontrando su sitio.
Vos.
Yo.
Nosotros.
Ese último siempre ha sido el más difícil.
Porque "vos" existís solo.
Y "yo" también.
Pero "nosotros" necesita que ambos queramos habitar la misma palabra al mismo tiempo.
Quizá por eso me gusta tanto decir…
Vos (con)migo.
Yo (con)tigo.
dos personas que nunca terminan de conjugarse del todo,
pero que tampoco consiguen escribirse completamente por separado...