365 de 365

Este ha sido un año difícil.
De esos que más que contar con logros, lo hacen con resistencias.
365 días dónde muchas veces hice lo que pude, no lo que quería, y aun así fue suficiente.
Agradezco haber llegado hasta aquí.
Agradezco la fuerza que no sabía que tenía,
las pausas obligadas,
y las caídas que me enseñaron a mirar distinto.
Agradezco a quien se quedó cuando todo era pesado
y también a quien se fue, porque dejó espacio.
Agradezco mi capacidad de seguir, incluso cuando no tenía certezas, solo ganas.
Al 2026 no le pido milagros ni promesas grandes, no le pido
sonrisas porque siempre he sabido encontrarlas y hacerles hueco en mi vida a
pesar de todo.
Si le pido, que sea más claro.
Si le pido calma para entender, valentía para elegir, salud para sostenerme y
amor, del simple, de ese que no confunde…
Que lo bueno no tenga que doler para llegar.
Que pueda soltar culpas y descansar sin sentirme en deuda con la vida.
Si le pido coherencia entre lo que siento, digo y hago.
Y tiempo… tiempo para elegir y elegirme.
Por todo ello entro al nuevo año sin grandes expectativas, pero con los pies en la tierra.
Porque sobrevivir también cuenta.
Lista para empezar otra vez...