Ojalá... algún día.
Un andén vacío en una estación lejana.
Un andén vacío en una estación lejana.
En el irónico laberinto de la vida... dos almas vagaban curiosas.
Suspiras. Está oscuro. Y tú en la puerta de aquel túnel.
La partida de la vida no nos barajó las mejores cartas para jugar, así y todo, jugamos...
Aunque golpee con la fuerza de un vendaval no le abras la puerta.
Luchador incansable. Dulce guerrero y con carácter. Siempre pienso en ello cuando miro tus fotos.
Deja que la música se adentre en cada uno de tus poros impregnando tus sentidos…
Tienes la llave que abre mis cerraduras acortando esta distancia tan larga que atraviesa el océano, en un intervalo de tiempo que no existe para nosotras.
Él era un andariego por los confines de la tierra, buscándose, buscándola…
Deseaba profundamente que las huellas más bonitas que su amor le dejó tatuadas en el alma con el tiempo olviden el dolor de su desconfianza.